Los años de preadolescencia y adolescencia son conocidos por ser una montaña rusa. Entre los cambios hormonales, las exigencias académicas y las intensas dinámicas sociales de la era digital, es completamente normal que los jóvenes pasen por momentos de inseguridad. Pero, como padre o madre, puede ser desgarrador ver a su hijo, antes tan alegre, encerrarse en su habitación, expresar una profunda tristeza, atravesar dificultades dolorosas con sus amistades o sufrir una fuerte caída de su autoestima. Quizás se pregunte: ¿Es solo una etapa? ¿Es depresión? ¿Y a quién puedo acudir en busca de ayuda? Aunque la orientación psicológica y la psicoterapia son recursos extraordinarios, hay otra pieza importante, centrada en la acción, que las familias suelen pasar por alto: la terapia ocupacional (TO). ### ¿Qué relación tiene la terapia ocupacional con la salud mental de un adolescente? Cuando se habla de «terapia ocupacional», muchas personas piensan en niños pequeños jugando con cajas sensoriales o practicando la escritura. Sin embargo, el verdadero trabajo de un terapeuta ocupacional consiste en examinar las «ocupaciones» de una persona —las actividades diarias que dan sentido, estructura y alegría a la vida— e identificar qué le impide realizarlas con éxito. Para un adolescente, estas «ocupaciones» incluyen organizar su horario escolar, mantener amistades, cuidar su higiene, participar en pasatiempos y desarrollar una identidad independiente. Cuando un adolescente enfrenta tristeza o baja autoestima, estas rutinas diarias suelen ser las primeras en verse afectadas. Puede dejar de practicar los deportes que le gustan, tener dificultades para levantarse de la cama o sentirse completamente abrumado por tareas básicas. Es precisamente allí donde interviene la terapia ocupacional. ### Una mirada más profunda: la evaluación integral del niño y los reflejos no integrados Cuando un adolescente atraviesa dificultades emocionales, es fácil suponer que la causa es exclusivamente psicológica. Sin embargo, los terapeutas ocupacionales consideran al niño en su totalidad. A veces, la ansiedad persistente, la baja autoestima o la sensación de agobio de un adolescente provienen de factores fisiológicos subyacentes que no son evidentes: reflejos primitivos retenidos o hitos del desarrollo no alcanzados. Los reflejos primitivos son patrones de movimiento automáticos que se desarrollan durante la gestación y los primeros meses de vida para ayudar a los bebés a sobrevivir y crecer. A medida que el cerebro madura, se espera que estos reflejos se «integren» o queden incorporados al sistema nervioso, dando paso a movimientos voluntarios de mayor complejidad y a la regulación emocional. Sin embargo, por diversas razones, estos reflejos a veces permanecen activos. Cuando un reflejo primitivo no se integra, impone una carga constante e invisible sobre el sistema nervioso del adolescente. #### El alto costo de un sistema nervioso sobrecargado Imagine intentar concentrarse en álgebra, conversar con amigos o regular sus emociones mientras su cuerpo permanece de forma involuntaria y subyacente en un estado de «lucha o huida». Por ejemplo: - El reflejo de Moro o de sobresalto: si permanece sin integrar, un adolescente puede experimentar ansiedad crónica e inexplicable, hipersensibilidad a la luz o al sonido, inestabilidad emocional y poca tolerancia al estrés. Su cuerpo interpreta literalmente el mundo cotidiano como una serie de emergencias. Cuando un adolescente tiene que utilizar el 80 % de su energía solo para que su cuerpo se sienta seguro y se mantenga erguido, le queda únicamente el 20 % para afrontar la vida. Se agota rápidamente, lo que puede parecer tristeza, pereza o depresión. En nuestra clínica, no observamos únicamente la conducta; evaluamos sus bases. Al identificar hitos no alcanzados y utilizar patrones de movimiento dirigidos a integrar estos reflejos, ayudamos al sistema nervioso a salir del modo de supervivencia. Cuando su cuerpo finalmente se siente seguro, se amplía su capacidad de resiliencia emocional, confianza y alegría. ### Tres maneras en que la terapia ocupacional fomenta la confianza y la resiliencia en preadolescentes y adolescentes 1. Pasar de «hablar» a «hacer» La psicoterapia es un recurso valioso para comprender por qué nos sentimos de determinada manera. La terapia ocupacional la complementa al centrarse en qué hacemos después. Trabajamos con su adolescente para establecer juntos objetivos pequeños y concretos. Ya sea diseñar una rutina matutina que le haga sentirse bien, dividir un gran proyecto escolar en partes manejables o retomar un pasatiempo favorito, cada pequeño logro libera dopamina y le demuestra a su cerebro: «Soy capaz». 2. Regulación sensorial para las tormentas emocionales Los adolescentes viven las emociones con gran intensidad. A veces, el «mal humor» o la irritabilidad son señales de un sistema nervioso completamente sobrecargado. Un terapeuta ocupacional les ayuda a identificar sus desencadenantes sensoriales particulares y les enseña a autorregularse. Aprenden a utilizar el movimiento, la respiración o los cambios en el entorno para recuperar la calma cuando aparecen la ansiedad o la tristeza. 3. Desarrollar la autonomía y la identidad La baja autoestima suele surgir de una sensación de impotencia. En las sesiones de terapia ocupacional, su adolescente tiene un papel activo. Le ayudamos a explorar sus fortalezas, descubrir aquello que hace bien y expresar sus propias necesidades en la escuela y en casa. Cuando siente que tiene control sobre su vida, su confianza comienza a recuperarse de forma natural. ### Un espacio seguro para los años de transición En SoMi Pediatric Therapy creemos que nadie deja de necesitar un equipo de apoyo por cumplir años. La transición a la vida adulta es una de las etapas más vulnerables, y nuestras puertas están abiertas para los preadolescentes y adolescentes que buscan su camino. Si a su hijo le cuesta conectar con los demás, se siente abrumado por la vida cotidiana o se aleja de las cosas que le hacen feliz, no tiene que afrontar esta transición sin apoyo. ¿Le gustaría conversar sobre cómo podemos acompañar el camino particular de su adolescente? Comuníquese con nosotros para programar una consulta.